El regreso a la rutina: terminales congestionadas y riesgos invisibles en el transporte público.

El retorno a la rutina laboral y educativa, especialmente durante la última semana de enero, marca uno de los períodos de mayor congestión en terminales de autobuses, paradas y unidades de transporte público en Costa Rica. Este aumento sostenido en la movilidad cotidiana no solo genera estrés logístico, sino que incrementa significativamente los riesgos asociados a hurtos, extravíos y delitos por oportunidad.

Según datos históricos de la Policía de Tránsito y el Ministerio de Seguridad Pública (MSP), durante este período se registra un aumento de hasta un 25% en los hurtos dentro de buses y terminales, vinculado directamente a la alta concentración de personas, distracciones propias del regreso a la rutina y la saturación de los espacios de espera y abordaje.

La seguridad en el transporte público debe abordarse desde una lógica preventiva cotidiana, entendiendo que la rutina no elimina el riesgo, sino que muchas veces lo normaliza.

“La prisa diaria es uno de los mayores aliados del delito por oportunidad”

El transporte público es uno de los espacios urbanos donde convergen distintos niveles de vulnerabilidad. Desde una perspectiva criminológica, las terminales y autobuses representan

escenarios propicios para el delito situacional, caracterizados por aglomeraciones, contacto físico involuntario y altos niveles de distracción.

Cuando cientos de personas regresan simultáneamente a sus trabajos y centros educativos, la atención se fragmenta: se revisa el celular, se busca el pasaje, se cuidan acompañantes o se intenta asegurar un asiento. En ese contexto, los delitos menores, como el hurto de celulares, billeteras y documentos, pasan desapercibidos hasta que el daño ya está consumado.

“En el transporte público, el delito no irrumpe: se desliza”

Desde el enfoque de la prevención situacional y la criminología ambiental, existen prácticas básicas que reducen significativamente la victimización en terminales y autobuses durante el retorno masivo a la rutina:

  • Mantener las pertenencias en la parte frontal del cuerpo: Bolsos, mochilas y carteras deben colocarse al frente, especialmente en filas, unidades llenas y terminales congestionadas.
  • Evitar llevar objetos de valor en bolsillos traseros o externos: Celulares y billeteras en bolsillos accesibles facilitan el hurto silencioso.
  • Tener listo el pasaje antes de abordar: Buscar dinero o tarjetas al subir al bus genera distracción y expone pertenencias en momentos críticos.
  • Prestar especial atención cuando se viaja con niños o adultos mayores: Las aglomeraciones facilitan la separación involuntaria y aumentan la vulnerabilidad del grupo familiar.

Estas acciones, aunque simples, rompen la lógica del delito por oportunidad, donde el victimario aprovecha segundos de descuido para actuar sin confrontación directa.

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Desde la criminología, estos escenarios se entienden como espacios de riesgo rutinizado: lugares que, por su uso cotidiano, dejan de percibirse como potencialmente peligrosos, aun cuando las condiciones objetivas de riesgo permanecen o se intensifican.

La seguridad en el transporte público no es solo una responsabilidad individual. Es también una expresión de seguridad colectiva y urbana. Conductores, usuarios, autoridades y operadores del servicio forman parte de un mismo ecosistema de movilidad segura.

Los estudios en seguridad ciudadana señalan que:

· La congestión transforma espacios funcionales en entornos vulnerables.

· La distracción cotidiana incrementa la exposición al delito.

· La falta de prevención convierte hechos menores en procesos de victimización reiterada.

Así, el hurto en el transporte público no es un evento aislado, sino parte de una dinámica estructural asociada al uso intensivo del espacio urbano.

“La rutina no debe adormecer la prevención”

El regreso a la normalidad no debería implicar resignarse al riesgo. La seguridad en el transporte público exige una cultura preventiva que acompañe la vida cotidiana, especialmente en momentos de alta movilidad.

Proteger pertenencias, anticiparse a las aglomeraciones y mantener la atención activa no son signos de desconfianza, sino de autocuidado inteligente. En un sistema de transporte compartido, la seguridad de uno también protege a los demás.

“Llegar a tiempo no vale más que llegar seguro”

La invitación es clara:

🚌 Mantengamos atención activa en terminales y buses

🎒 Protejamos nuestras pertenencias en todo momento

📵 Evitemos distracciones innecesarias en aglomeraciones

👨‍👩‍👧 Cuidemos especialmente a niños y adultos mayores

⏱️ Anticipemos el abordaje para reducir riesgos

Fuente: Elaboración propia, 2025.

La seguridad en el transporte público es una pieza clave de la seguridad ciudadana. Prevenir el delito cotidiano fortalece la confianza en los espacios compartidos y contribuye a una movilidad más humana y segura.

“Porque la seguridad no termina en casa: nos acompaña en cada trayecto”

Fuentes Bibliográficas

Ministerio de Seguridad Pública (MSP). (2024). Tendencias delictivas en espacios de transporte público. Costa Rica.

Policía de Tránsito. (2024). Reportes operativos de movilidad y seguridad en terminales. Costa Rica.

Clarke, R. V. (2017). Situational Crime Prevention. Routledge.